Nunca pensamos dónde terminarán nuestros dispositivos electrónicos después de su corta vida de uso. Tampoco de dónde vienen, ni en que cada vez que los cambiamos, estamos colaborando con el círculo vicioso del desecho electrónico. Para ponerlo en perspectiva, en 2019 se produjeron 53.6 toneladas métricas de material que dejamos de usar. Acorde al Monitor de E-Waste Global de las Naciones Unidas. Todo este residuo contamina la tierra, el agua y el aire que respiramos, entonces – ¿cómo podemos romper el ciclo para crear un ambiente más sano? Pues todo comienza desde la etapa de producción y el comportamiento del consumidor. Este es un breve análisis de las formas en que se puede cortar el problema del e-waste desde la raíz.

1. La producción masiva de productos electrónicos es el problema inicial.

Cada vez que compras un celular o un computador, viene empaquetado con su propio cable y set de audífonos. Pero ¿qué pasa si aún tienes cables y audífonos que funcionan? Pues simplemente se siguen acumulando dispositivos que terminarán siendo desechados. Mientras crece el volumen de producción de accesorios y dispositivos, paralelamente, como resultado, crecerá la cantidad de basura electrónica. Un millón de toneladas de adaptadores y cargadores se producen cada año. Compañías como Apple han reflexionado sobre el impacto ambiental de su producción masiva y ya planifican cambios exponenciales para reducir su impacto ambiental. Se rumora que el nuevo iPhone 12 vendrá sin cable ni su respectivo adaptador para cargar. Así, si el usuario ya tiene uno, no cargará con accesorios de sobra, y si los necesita, tendrá que comprarlos. De esta manera esperan reducir, significantemente, las cantidades que se producen, y por ende lo que se desecha.

2. Incentivar la reducción de nuevos dispositivos con materiales reciclados.

Apple recicló más de 100 millones de libras de sus dispositivos el año pasado. El 10% del material total que distribuyeron en 2019, provino de reciclados o renovables. Analizando entre los productos de esta marca, un gran ejemplo es la MacBook Air con Retina Display; cuyo 40% está compuesto con este tipo de insumos. Con el mismo objetivo en mente, la compañía está desarrollando un plástico con el 35% de componentes reutilizados, pero con todas las cualidades necesarias para tener las propiedades acústicas necesarias. Esta exploración ha llevado a Apple a ser pionero de las iniciativas para reducir el e-waste. Otro ejemplo es el Taptic Engine que se usa en los iPhone 11, 11 Pro y 11 Pro-Max, el cual está 100% compuesto de elementos reciclables, como el cobre; que compañía utiliza para imprimir las tablas de circuitos de sus teléfonos.

3. Crear programas y metas para incentivar una industria más sustentable.

La forma en la que una industria se vuelve más amigable con el medio ambiente, debe ser responsabilidad de la compañía y del consumidor. Incentivar a los usuarios a participar en programas de reciclaje de dispositivos, es esencial para optimizar este proceso. Iniciativas locales como la que Apple ha implementado alrededor del mundo, hacen que esto sea posible. El programa de devolución y reciclaje, el cual está implementado en casi todos los países en los que se venden sus productos, acumuló 103.6 millones de libras de materiales para reusar globalmente en 2019. El poder de devolución, reciclaje y sustentabilidad, está en el poder del consumidor. Motivar al usuario a que compre accesorios amigables con el medio ambiente, también aporta significantemente a la reducción de estos desechos. Un gran ejemplo es el de los accesorios protectores para el dispositivo. Apple ha introducido plásticos con el 40% de materiales reciclados, que cuentan con la misma fuerza y capacidad de mantener al equipo en buen estado. Por parte de la compañía, las metas que se proponga tendrán que ser realistas y alcanzables. Una de sus ambiciones es poder utilizar sólo reciclables para sus equipos y empaquetado en 2025.

4. Invertir tiempo y dinero en tecnología de optimización de reciclaje.

Para lograr sus objetivos sustentables, Apple trabaja sin cesar en descubrir nuevas tecnologías. Entre estos esfuerzos, la empresa está trabajando junto a la Universidad Carnegie Mellon en Nueva York, en identificar nuevas tecnologías que optimicen el proceso del reciclaje vía aprendizaje automático. Con la creación de sistemas inteligentes y complejos, el proyecto tiene como objetivo automatizar el proceso de identificación y separación de elementos reutilizables en tiempo real. La idea es que la automatización aprenda del proceso de sorteo, mediante nuevos flujos de desecho. Cualquier tecnología que se desarrolle, será de fuente abierta, para que así se pueda utilizar libremente por otras compañías; y escalar el proceso de reciclaje de e-waste.